El jabón negro, también llamado jabón "beldi", es un producto excepcional y totalmente natural, que permite realizar una exfoliación suave de la piel: quita las toxinas, purifica la superficie de la epidermis, y tiene propiedades tranquilizantes y suavizantes. Es una masa vegetal obtenida a partir de aceitunas negras prensadas en frio y de agua. Se presenta bajo la forma de una masa espesa (parecida a la miel) que se vuelve untuosa al contacto del agua.
Este jabón negro está elaborado con pasta de hojas de eucalipto cuyo perfume libera las vías respiratorias y tranquiliza la mente.
¿Cómo se utiliza?
La aplicación del jabón negro prepara la piel para la exfoliación. Permite “hinchar” las células muertas de la piel, que se quitarán a continuación con el llamado guante de "kessa" o de "kassa", un guante de crin muy rugoso.
Para hacer el tratamiento hammam exfoliante en casa, lo mejor es realizar la totalidad del tratamiento en la ducha.
Antes de aplicar el jabón negro, la piel tiene que estar caliente para abrir el poro, por lo cual tendrás que ducharte con agua caliente antes de la aplicación.
Coge una masa de aproximadamente 3cm en la mano (cuenta unos 20-30g por aplicación), y masajea cuerpo y rostro durante 5-10 minutos. Hay que evitar el contorno de los ojos, porque puede picar un poco.
Después de la aplicación, aclara tu piel con agua, quitando la totalidad del jabón. Verás que quedará una fina capa.
Moja el guante de kessa con agua, y frota suavemente la totalidad del cuerpo con el guante. Su uso regular ( 1-2 veces por semana) te permitirá obtener una piel suave y satinada.
Al terminar el tratamiento exfoliante, aconsejamos aplicar un aceite corporal como el aceite de argán o algún bálsamo nutritivo para nutrir la piel. Te sentirás como nueva.
Coge una masa de aproximadamente 3cm en la mano (cuenta unos 20-30g por aplicación), y masajea cuerpo y rostro durante 5-10 minutos. Hay que evitar el contorno de los ojos, porque puede picar un poco.
Después de la aplicación, aclara tu piel con agua, quitando la totalidad del jabón. Verás que quedará una fina capa.
Moja el guante de kessa con agua, y frota suavemente la totalidad del cuerpo con el guante. Su uso regular ( 1-2 veces por semana) te permitirá obtener una piel suave y satinada.
Al terminar el tratamiento exfoliante, aconsejamos aplicar un aceite corporal como el aceite de argán o algún bálsamo nutritivo para nutrir la piel. Te sentirás como nueva.



